Victor Vasarely. El nacimiento del Op Art II

Carmen de Lucas Vallejo. 

0Gixeh_GRNDPeriodo Blanco y Negro (Arte cinético)

Inspirándose en la composición suprematista Blanco y negro de Kazimir Malévich (1915), que encarnaba la armonía de la espiritualidad y que se ha interpretado muchas veces como el «punto final» de la pintura, Vasarely realiza Homenaje a Malévich. Su componente básico, un cuadrado que rota sobre su eje hasta parecer un rombo, sería el punto de partida de sus obras cinéticas. 

Sistemas universales a partir de un alfabeto plástico

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En 1963, en una exposición en el Musée des Arts Décoratifs de París, Vasarely presenta los resultados de sus estudios sobre la Unidad plástica. Este concepto se basa en la interacción de forma y color. El artista consideraba las formas-color como células o moléculas a partir de las  cuales se construyó el universo: “La unidad de forma-color […] es a la plasticidad lo que la onda-partícula es a la naturaleza”, declaró. En los cuadros basados en esa asociación, aspiraba a que se percibiera una gramática del lenguaje visual, una serie de formas compositivas básicas que podían organizarse en un sistema similar al de la notación musical. 

Algoritmos y permutaciones

Marsan-2Vasarely consideró por vez primera en 1953 la necesidad de que sus obras se multiplicaran y tuvieran una amplia difusión. En el Manifiesto amarillo de 1955 resumió sus ideas sobre las posibilidades de recreación, multiplicación y expansión. Gracias a su multiplicabilidad y permutabilidad, un conjunto básico de elementos podía transformarse, mediante un algoritmo, en un número infinito de composiciones distintas. Las programaciones con que se registraría ese proceso partirían de que los colores, los tonos y las formas que constituían cada imagen pudieran representarse numéricamente e, incluso, guardarse en una computadora para recuperarlos cuando se deseara. Aunque nunca había trabajado con la informática, de sus principios se deriva la posibilidad de crear imágenes con esa tecnología. Tal como eran concebidas por el artista, en el futuro, empleando códigos de color y forma que se definían mediante datos alfanuméricos, sus composiciones podían recrearse en cualquier momento, en cualquier lugar del mundo y por cualquier persona.  

Folclore planetario

A principios de la década de 1960, Vasarely propuso el empleo de un lenguaje visual universal que denominó Folclore planetario. Colores y formas dispuestos regularmente y numerados al estilo de los productos industriales. Su intención era que el placer estético formara parte del entorno cotidiano. Como él mismo señaló, las obras de arte no pertenecían solo a los museos y galerías, sino que eran necesarias en todos los segmentos de la vida urbana. Su visión, que se basaba en las ideas de Le Corbusier y Fernand Léger y que proclamaba una síntesis de las diferentes disciplinas artísticas, consistía en que los componentes básicos de las ciudades del futuro fueran obras plásticas monumentales, producidas en serie y que se pudieran ampliar a cualquier tamaño, lo cual ofrecería unas posibilidades de variación ilimitadas. La primera de sus integraciones arquitectónicas se llevó a cabo en Venezuela en 1954, en el campus de la Universidad Central de Caracas; vinieron después instalaciones plásticas monumentales en edificios de Bonn, Essen, París y Grenoble.

Múltiples

Kroa-MCUna parte importante de la filosofía de Vasarely está relacionada con su negativa a distinguir entre obra de arte original y reproducción. Convencido de que las obras cobraban una nueva vida cuando se multiplicaban, consideraba los Múltiples –objetos basados en el mismo prototipo y producidos en un proceso de fabricación que el artista supervisaba hasta el más mínimo detalle- la forma de arte más democrática. Su objetivo era acabar con la elitista posesión de obras de arte únicas e irrepetibles. El artista experimentó con los más variados materiales y procedimientos técnicos, desde los más modernos a los más antiguos, como los talleres de tejeduría de Aubusson, que seguían tradiciones que se remontaban a siglos atrás y que fabricaron tapices basados en sus diseños. A Vasarely le gustaba especialmente la serigrafía; sus estampas, firmadas y numeradas, se podían adquirir en el mercado, al igual que los Múltiples, integrados por láminas coloreadas a mano o reproducidas industrialmente y montadas en soportes de madera o metal.

Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Paseo del Prado 8. Madrid. Salas de exposiciones Moneo (Planta -1). Del 7 de junio al 9 de septiembre de 2018

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