Soledad Bravo

Carmen de Lucas Vallejo.

soledad bravoSoledad Bravo es una de las grandes voces venezolanas. Nacida en España, hija de republicanos españoles, exiliados a Venezuela, aunque poco conocida aquí, es muy popular en todos los países americanos de habla hispana. Su gran voz, su manera de cantar, nos recuerda a otras grandes, como Mercedes Sosa. Su carrera musical comienza con canciones populares españolas, para incorporar después folclore sudamericano y canción protesta, para más tarde hacer incursiones en el mundo de la salsa, el bolero, el tango, las rancheras e incluso en el jazz. Tras la muerte de Franco, regresó a España y llegó a grabar un disco con el poeta Rafael Alberti.

Tras una trayectoria de cincuenta décadas y unos 30 discos editados, en los que ha interpretado y versionado a grandes autores de la talla de Chico Buarque, Violeta Parra, Silvio Rodríguez, Atahualpa Yupanqui, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina o Pablo Milanés, entre otros tantos con los que también ha compartido escenarios en distintos países, dueña de una potente voz y de imponente presencia en el escenario, sus ritmos y estilos musicales, los múltiples géneros que ha abordado a lo largo de su fructífera carrera la han llevado a ser considerada una de las cantantes más versátiles de América Latina.

Hoy quiero que escuchéis una canción Göttingen, que colocó su primo en Facebook y me trajo muchos recuerdos y evocaciones.

Göttingen es una canción compuesta originalmente por Barbara, una cantante francesa de ascendencia judía muy popular en su país. Durante la ocupación de Francia por los nazis sufrió la pérdida de  parte de su familia y tuvo que vivir escondida en Saint-Marcellin. Siempre vestida de negro y con un cierto aspecto siniestro, se ganó un lugar entre los mejores de la chanson francesa. Sus canciones evocan un pasado, una infancia feliz, inocente e ignorante de lo que deparaba el futuro. Canciones llenas de nostalgia, de ausencias y, al mismo tiempo, de alegría de vivir, de estar viva. Recuerdos, vidas, lugares…

En 1964, cuando era muy famosa, aceptó  cantar en la ciudad  alemana de Göttingen, en el teatro Junges, donde fue ovacionada. Allí, en sus jardines aledaños, escribió  Göttingen, una canción de reconciliación franco-alemana que fue muy mal recibida en Francia en ciertos círculos, que no entendían cómo una víctima del nazismo podía escribir una canción de reconciliación, pero que se convirtió rápidamente en una de sus canciones emblemáticas, grabada en numerosos idiomas y por diferentes artistas de todo el mundo. En su tumba hay un cartel que dice: “Los niños de Gottingen no te olvidamos”.

Aquí os dejo Göttingen en la versión original de su autora, Barbara:

 

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