Rembrandt y el retrato en Ámsterdam, 1590- 1670. II

Elvira Q.

Rembrandt y sus rivales

Remb1Al mismo tiempo, otros pintores llegaban a Ámsterdam con la ambición de beneficiarse de la insaciable demanda de retratos: Bartholomeus van der Helst desde Haarlem, Jacob Backer desde Frisia, Joachim von Sandrart y Jürgen Ovens desde Alemania. Incluso Frans Hals tenía clientes de Ámsterdam, aunque nunca se trasladó a vivir a la ciudad. De los muchos alumnos y colaboradores de Rembrandt, algunos llegaron a ser también retratistas de éxito, como Ferdinand Bol, Gerbrand van den Eeckhout y Govert Flinck, quien le sucedería en el estudio de Uylenburgh. En este caldo de cultivo se desarrolló un ambiente de sana competencia artística entre los maestros, ansiosos por lograr el mayor número de encargos, lo que se traduciría en una altísima y constante calidad de las obras.

En 1642 fallece Saskia, dejando a Rembrandt solo a cargo de su hijo Tito, de apenas un año de edad. Fueron momentos difíciles para el pintor, su ritmo de trabajo se ralentiza y empieza a atravesar dificultades financieras. En 1647 ingresa al servicio de la casa Hendrickje Stoffels, que acabó convirtiéndose en su compañera y madre de su hija Cornelia, nacida en 1654.

Remb2En aquellos años, hacia la mitad del siglo, las cosas habían empezado a cambiar en el panorama artístico de  la  ciudad  y  surgieron  precursores  de  un  estilo «académico» con una orientación más internacional en los retratos,  como  Cornelis  Jonson van Ceulen e Isaac Luttichuys. Rembrandt, no obstante, siguió su propio camino, reduciendo los colores de su paleta y desarrollando un estilo que los funcionarios consideraban demasiado adusto y, por tanto, inapropiado para el programa de decoración del nuevo Ayuntamiento de la plaza Dam. Algunos de sus antiguos colaboradores, como Flinck o Bol, recibieron el encargo para la ornamentación de varias salas, superando por entonces en éxito y en popularidad al maestro.

Las dificultades financieras por las que Rembrandt atravesó en aquellos años le llevaron a la venta de su colección de pinturas y objetos valiosos en subasta pública, tras declararse insolvente en 1656, tema aún en proceso de estudio por los especialistas. La familia se trasladó a vivir al distrito de Jordaan, un barrio de clase trabajadora y, junto a su hijo Tito y Hendrickje, creó una nueva empresa artística que le permitiera seguir trabajando de manera independiente.

Rembrandt continuó pintando y recibiendo diversos encargos y, aunque no tuviera el éxito de décadas anteriores, siguió siendo una figura importante y reconocida. Su influencia en el arte de su tiempo fue inmensa, con numerosos discípulos a los que enseñó su manera de pintar e incontables seguidores que perpetuaron posteriormente su estilo.

Recorrido cronológico, tronies y grabados

Remb3El recorrido de la exposición sigue un orden cronológico a lo largo de nueve capítulos. Las primeras salas están dedicadas a la tradición del retrato inmediatamente anterior a la llegada de Rembrandt a Ámsterdam y el inicio de la renovación del género. Les sigue un espacio centrado en sus comienzos como retratista y  varias  salas  cronológicas que  presentan a  ‘Rembrandt  y  sus rivales’, para terminar en ‘Los años finales’ con obras de entre 1660 y 1670. A mitad del recorrido hay un espacio dedicado a los retratos de género y de pequeña escala, y se reserva un último capítulo a su trabajo como grabador, con una destacada selección de retratos privados y autorretratos. Debemos señalar, igualmente, la presencia a lo largo de los distintos capítulos, en función de su cronología, de magníficos ejemplos de los denominados tronies (del holandés tronie, que significa ‘rostro’), un tipo de retrato específico holandés en el que no se representa a una persona en concreto, sino el busto de un personaje con determinadas poses o expresiones faciales y la figura generalmente viste ropajes exóticos o llamativos. Estas obras servían para estudiar no solo la expresividad de los rostros, sino también la composición y la luz.

Finalmente, una de las obras de la exposición, un gran retrato colectivo de una guardia cívica, realizado por Frans Badens, por sus grandes dimensiones (186 x 362 cm), se expone en el hall de entrada al museo.

Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Salas de exposiciones temporales, planta baja. Paseo del Prado, 8. Madrid. Del 18 de febrero al 24 de mayo de 2020.

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