Muerte, terror y vida

Petra Arévalo.file0001274518692

 Ya ha pasado un tiempo desde los atentado yihadistas como para poder decir no al terror gratuito. La escalada de violencia lleva años sembrando el miedo en territorios musulmanes y parece ser que ahora va a llegar a Occidente.

La última oleada arrancó con los “olvidados” atentados de Beirut y a continuación los tiroteos indiscriminados por la calle y el asalto a la sala Bataclan en París y como colofón el asalto al hotel en Mali. Los hechos son demasiado conocidos como para enumerarlos, la rabia, la tristeza y el miedo de la población es evidente y el resultado gente inocente muerta o herida sin sentido.

Hay quien dice que estamos en guerra pero no lo estamos, solo se está en guerra cuando un estado soberano se la declara a otro estado, por uno u otro motivo, pero en este caso ni hay estado ni hay ejército regular son simplemente terroristas, mercenarios pagados y armados en nombre no de un Dios sino de sí mismos y sus intereses.

No debemos ni pensar que estamos ante peticiones de un estado apoyado por un ejército, porque los ejércitos se enfrentan entre sí y no asesinan vilmente a civiles desarmados. No son ni serán nunca un ejército son terroristas pagados que tienen objetivos sencillos dinamitar todo lo que no esté dentro de sus creencias que, no nos olvidemos, no son religiosas o por lo menos no de la religión que enarbolan.

Alá es grande y Dios es magnánimo, pero ni uno ni otro están con esta gente. Terrorismo yihadista dicen, y yo me pregunto ¿alguien sabe realmente lo que quieren? Las zonas que han ocupado han sido masacradas sin preguntar a sus moradores por su opinión, ni creencias; sin respetar nada, solo el todo vale porque tenemos fusiles y armas. Impongo mi ley por la fuerza, ¿eso es un estado? ¿eso es un ejército? Ni son ni serán estado y ni son ni serán ejército, repertirlo muchas veces para que nuestra prensa occidental empiece a tratarlos como lo que son, terroristas que deben ser expulsado de nuestro sistema de derecho. No podemos ni debemos entrar en su juego de palabras y reconocerlos y legitimarlos como estado, porque ellos se han autoproclamado estado por la fuerza, imponiéndose asesinando inocentes, solo nombrarlos como estado ya es un error demasiado grande como para poder permitírnoslo.

La reacción de Occidente bombardeando zonas dominadas por Daesh es desde mi humilde opinión un error de bulto, porque los terroristas no tienen territorio, son zonas ocupadas y por tanto estamos bombardeando donde hay población civil, personas que primero son machacadas por estos bárbaros y después bombardeadas por aviones que creen inútilmente que van a solucionar algo.

La violencia solo engendra violencia. Soy consciente de que los supervivientes de la sala Bataclan querrán que estos salvajes sean aniquilados y a poder ser mejor hoy que mañana. Soy consciente de que el clima de inseguridad que se respira, después de estos atentados, es denso, pero también soy consciente de que solo con inteligencia y con la mente fría seremos capaces y conseguiremos frenar y aniquilar a estos asesinos.

¿Qué hacemos? Daesh tiene fuentes de financiación importantes y contrastadas en países que en teoría son “amigos” como Arabia Saudita, Kuwait o Qatar. Mi primera propuesta es solicitar a estos países, vía amigable, que se retraten con respecto a estos hechos y que públicamente abominen de los actos de Daesh y se comprometan a no ayudarles financieramente ni de ninguna otra forma. ¡Oh! ¿Imposible? Son países amigos, no podemos hacer nada, no son responsables. Bien, serán países amigos cuando se comporten como tales y compartan el dolor de las víctimas, no tendrán responsabilidad cuando se comprometan de manera seria y formal a no financiar y a no permitir que sus ciudadanos financien el terrorismos internacional. Si esto no es así, nosotros deberíamos dejar de considerarlos amigos, no serían enemigos, pero serían otra cosa.

Y todo esto ¿qué significa? a título de ejemplo yo propondría no jugar el Mundial de futbol de Qatar, fundamentalmente porque al calor de esa zona hay que sumarle la posibilidad de sufrir algún atentado por parte de nuestros deportistas. ¡Ah! ¿Qué no son los estados los que financian? ¿Solo algunas familias pudientes?, perfecto, entonces nuestro servicios secretos deberían enterarse de sus nombres y apellidos y no permitir que estas familias indeseables puedan pisar suelo occidental, denegar visados, bloquear cuentas bancarias. Esto se puede y se debe hacer y aunque parezca difícil nuestros bancos con sus sistemas informáticos preparados para prevenir el blanqueo de capitales pueden perfectamente bloquear a quien quieran y ¿por qué no a personas que apoyan al terrorismo internacional? Pueden tener mucho dinero pero lo tendrán en su país y que se lo gasten también allí, porque nosotros no vamos a venderles ni una lechuga. Se trata de que el mundo occidental llegue a un acuerdo de hasta aquí hemos llegado, si no somos amigos, no somos enemigos pero ……. ¿quizás conocidos?

La financiación es la primera piedra y llevará algún tiempo, pero sin lugar a dudas será bastante más efectivo que cualquier bomba e infinitamente más barato.

Pero hay más, ¿qué hacemos con todo el armamento que tienen? Hay que controlar todas y cada una de las fabricas de armamento y obligar a países y empresas a retratarse y si hay que cerrar o nacionalizar alguna fabrica de armamento se hace. Buscar los focos de armamento ilegal, identificarlos, bloquearlos y finalmente eliminarlos. No podemos producir armas para que vayan sin control al mercado negro. Acabemos con el negocio de la muerte, es asqueroso descubrir que en bolsa suben las compañías de armas y bajan las hoteleras y las de aviación. Es como si el sistema estuviera preparándose para una guerra. Hay medios para parar esto y hay que utilizarlos.

Exijamos a nuestros gobiernos seriedad, porque siempre con el terrorismo caemos los mismos. Establecer acuerdos entre países de colaboración y en el caso de los secuestros acordar que secuestren a quien secuestren no se paga, algún día dejarán de secuestrar. Hay que cortar la financiación desde todos los frentes y averiguar quién les está comprando petróleo a bajo precio, quién les vende armas, quién los entrena y en última instancia si los países sospechosos de financiar a estos asesinos no se dan por aludidos romper relaciones comerciales, caiga quien caiga.

Es muy duro de decir y peor de asumir pero los ciudadanos nos merecemos gobernantes serios que saben perfectamente que con dos bombardeos el tema no está resuelto, solo acallamos a las masas y que sigan matando aunque sea lejos de nuestras fronteras.

No a los asesinatos gratuitos producidos por dementes ávidos de violencia, el terror solo para películas de entretenimiento. Sí a la libertad, al respeto, a la igualdad y para todos mucha paz, salud y trabajo y por un mundo unido en favor de la vida.

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