Meg Stuart. Una velada de solos

Elvira Q.

¿Cómo se pueden traducir en movimiento las sensaciones y los monólogos interiores? ¿Es posible detectar las vacilaciones antes de hablar, los movimientos involuntarios, los espacios a los que viajamos cuando soñamos despiertos, los recuerdos y las proyecciones que turban nuestra conciencia del presente?

Meg Stuart

Meg Stuart, An evening of solo works [Una velada de solos], 2018. © Giannina Urmeneta Ottiker

Meg Stuart, An evening of solo works [Una velada de solos], 2018. © Giannina Urmeneta Ottiker

Como parte del ciclo de artes escénicas realizado en colaboración con los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid, el Museo Reina Sofía presenta Una velada de solos, de la coreógrafa Meg Stuart. Al finalizar, tendrá lugar una conversación con la artista presentada y moderada por Isabel de Naverán.
En esta velada, Stuart retoma varios solos creados entre 1995 y 2018 en los que reflexiona sobre su condición de mujer, de coreógrafa, de trabajadora, de amante. Su hacer cuestiona las funciones, roles, estatus y relaciones de poder a través del trabajo físico, poético y emocional como motor del movimiento. Su práctica está atravesada por el diálogo que sostiene con la diversa comunidad de colaboradores de los que habitualmente se rodea —músicos, artistas visuales, cineastas—, pero también por las imágenes, deseos y preguntas que la acompañan a lo largo de su trayectoria y que adquieren una textura particularmente poética en sus solos.
La comisaria e investigadora Susan Gibb escribió a propósito de su trabajo que es el movimiento, más que la danza, lo que mejor describe su medio; un movimiento al que recurre guiada por su deseo incansable de explorar las profundidades misteriosas de la experiencia y de las relaciones humanas.
Desde que en 1991 presentó Disfigure Study en el Festival Klapstuk de Lovaina, Stuart se convirtió en referente de cierta escena de la danza europea como parte de una constelación de coreógrafos formada, entre otros, por João Fiadeiro, Vera Mantero, Alain Platel o, en España, Mónica Valenciano, quien también se dio a conocer en esta significativa edición de Klapstuk comisariada por Bruno Verbergt. A partir de entonces, el lenguaje de Stuart pareció asumir el cuerpo como una entidad física necesariamente vulnerable que, siendo distorsionada y desplazada por el movimiento, puede tener voz y significado. Esta línea de investigación en torno a las potencialidades del cuerpo en cuanto a materialidad, con su capacidad de afectar y de enunciar, y, sobre todo, de generar nuevos modos de relación, se convirtió en una constante en sus trabajos posteriores.
Mediante la improvisación Stuart indaga en dichas cuestiones, situándose en terrenos abonados por la incertidumbre, la duda y la sospecha de que las cosas, las relaciones y los pensamientos podrían ser de otra manera: podrían darse y revelarse en y a través del movimiento que se transforma y nos redefine continuamente, afectando a la variedad de estados físicos, mentales y emocionales que determinan nuestro modo de habitar el mundo.
Meg Stuart es una coreógrafa y bailarina estadounidense nacida en Nueva Orleans en 1965 que vive y trabaja entre Berlín y Bruselas. Estudió danza en la Universidad de Nueva York, ciudad a la que se trasladó en 1983 y donde continuó su formación en el centro Movement Research. En 1991 presentó en el Festival Klapstuk de Lovaina su primera pieza de larga duración, Disfigure Study, y en 1994 fundó su compañía Damaged Goods, cumpliendo así su deseo de disponer de una estructura propia para desarrollar proyectos artísticos. Con Damaged Goods ha creado más de treinta producciones, desde solos hasta coreografías de gran escala como Visitors Only (2003), Built to Last (2012) o UNTIL OUR HEARTS STOP (2015).

Museo Reina Sofía. Viernes 8 de noviembre. 19:00 h. Edificio Nouvel, Auditorio 400. Ronda de Atocha, esquina plaza del Emperador Carlos V. Madrid. Entrada gratuita.

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