Los Geoglifos de Nazca

Elvira Q.

lineaNazcaLa primera referencia a dichas figuras es del conquistador Pedro Cieza de León en 1547, quien vio “señales en algunas partes del desierto que circunda Nazca”. Después de que observara “señales” sobre la llanura desértica, el corregidor Luis Monzón quiso darles un sentido y escribió en 1568 que esas líneas eran carreteras.

La historia moderna de Nazca, al sur de Perú, comienza en 1926 cuando un piloto que sobrevolaba las altas mesetas andinas de América del Sur descubre desde el cielo cientos de figuras que abarcan desde diseños tan simples como líneas hasta complejas figuras zoomorfas, fitomorfas y geométricas que aparecen trazadas sobre la superficie terrestre y que resultan invisibles desde el suelo.
Estos geoglifos habrían sido trazados por los nazcas, una civilización que vivió antes que los incas entre 300 años a.C. y 800 d.C. En Perú, a 450 kilómetros al sur de Lima y cerca del océano Pacífico, entre Palpa y Nazca, en la Pampa de Jumana, se ubican estas líneas trazadas en el suelo, cuyo ancho oscila entre los 40 y los 210 centímetros. En esta región miles de líneas se extienden en 520 km², y algunas incluso se prolongan hasta un área de 800 km². Sus longitudes son variables, llegando alguna a medir hasta 275 m. de largo.

Contrariamente a lo que se cree, las líneas de Nazca no son apreciables sólo desde el aire, sino que pueden ser fácilmente vistas desde las colinas circundantes. De hecho fueron descubiertas por el arqueólogo peruano Toribio Mejía Xesspe, que las divisó mientras hacía senderismo en la zona en 1927.

Aunque pueden ser vistas parcialmente desde las colinas próximas, los primeros en distinguirlas fueron pilotos militares y civiles peruanos. En 1932 los arqueólogos Julio César Tello y Toribio Mejía Xesspe realizaron la primera investigación científica. Tello conjeturaba que se trataba de simples caminos. En 1942 prosigue sus investigaciones el historiador estadounidense John Rowe, quien las considera “centros de adoración”. Este enigma le entusiasmará hasta su muerte en 1969. Su discípulo, el matemático Max Uhle, que dedicó 60 años al estudio de los geoglifos, aventuró la hipótesis de que dichos dibujos podrían tratarse de un gigantesco calendario. Paul Kosok, antropólogo norteamericano que investigó las líneas de Nazca desde la década de 1930 hasta fines de los 50, determinó mediante la técnica del Carbono-14 su antigüedad en 550 años d. C. y en 1941 propuso la hipótesis que las líneas eran signos calendáricos y astronómicos, llamó a las líneas “El calendario de mayor escala en el mundo”. Después que regresó a su país en 1949, su compañera la matemática alemana María Reiche siguió sus investigaciones sobre las líneas de Nazca, ésta dedicó el resto de su vida al estudio, conservación y difusión de este legado de la cultura nazca. Kosok y Reich adelantaron una de las primeras explicaciones dadas sobre las líneas, que estas tuvieron como propósito apuntar al sol y a los cuerpos celestes en el lejano horizonte. Henri Stierlin en su libro Nazca. La solución de un enigma arqueológico (1983) plantea que las rectas funcionaban como telares y las figuras tenían un carácter protector. Aunque la hipótesis no ha sido demostrada, la obra es una aproximación sensata al enigma de Nazca.

Algunos geoglifos son figurativos y representan, en particular, un mono, un cóndor, un perro, una araña… Hay igualmente figuras geométricas compuestas, de espirales, de líneas, de elipses…
Lo más extraño es que estas figuras se extienden sobre vastas superficies y continúan sobre las mesetas, las colinas y los terrenos accidentados sin que su rectitud ni su precisión sean alteradas.
Entre las formas geométricas, se encuentran claramente triángulos isósceles de forma perfecta y orientados con precisión.
¿Pistas de aterrizaje? Esta hipótesis será retomada por varios investigadores que no comprendían por qué los nazcas habrían trazado líneas rectas tan largas y perfectas, que se asemejan hasta el punto de confundirse con las pistas de nuestros aeropuertos modernos, sin una razón precisa.
Además de figuras geométricas, los animales trazados sobre el suelo son igualmente de una precisión remarcable pero, sobre todo, se extienden sobre kilómetros manteniendo fielmente la representación animal evocada.
Desde la araña de 50 m. al cóndor de 120 m. de largo, hay todo un bestiario que está dibujado en el suelo con un respeto de las proporciones. Lo más destacado es que estas figuras no toman su significado más que vistas desde el cielo. Mientras que los nazcas, desprovistos de medios para volar, no podían absolutamente verlas, ni siquiera desde las colinas colindantes.
Gracias al trabajo de María Reiche se sabe un poco más sobre las técnicas de construcción de estos geoglifos.

Según ella, los nazcas empezaron por limpiar el terreno de rocas y piedras molestas para la realización de los geoglifos. A continuación, trazaron en el suelo líneas de marcación, siguiendo un trazado que previamente habían señalado con estacas, unidas por cordeles, para no desviarse en el trazo de las cerca de 1.000 rectas, algunas de varios kilómetros de largo, y dibujaron las cerca de 800 figuras mediante la traslación, de modelos a escala menor, a grandes cuadrículas hechas con estacas y cordeles.

Finalmente, depositaron las piedras a lo largo de las líneas previamente trazadas a partir de los planos establecidos anteriormente. Luego, el excepcional clima de la región, donde prácticamente no llueve, preservó su obra.

El método de trabajo ha sido completamente reconstruido a partir de las pruebas recogidas por las expediciones arqueológicas. Las excavaciones han sacado a la luz pequeñas cavidades en los geoglifos en las que se han encontrado ofrendas religiosas de productos agrícolas y animales, sobre todo marinos. Los dibujos formaban un paisaje ritual cuyo fin debió ser propiciar la invocación del agua. Además se han encontrado estacas, cordeles y ensayos de figuras. De estos elementos tan simples se sirvieron los antiguos pobladores de Nazca para trazar los dibujos

Esta explicación parece la hipótesis más plausible, pero no explica cómo los nazcas podían verificar si las figuras trazadas en el suelo con las piedras representaban verdaderamente las formas que querían realizar. Por el momento, a nivel científico, el misterio continúa sobre los procesos de verificación de la obra acabada.
En la época, entre el 300 a.C. y el 800 d.C., ninguna civilización humana tenía medios para volar o construir aparatos que pudiesen hacerlo.
Leonardo da Vinci fue uno de los primeros en diseñar un ala voladora pero sin poderla realizar y se trataba del siglo XV. Por otra parte, el primer vuelo oficial en globo de los hermanos Montgolfier tuvo lugar en 1783 en París.
Y sin embargo, tal vez los nazcas habían encontrado el medio de volar o, por lo menos, de elevarse en el aire.
Según algunos investigadores, estos habrían sido capaces de fabricar máquinas de aire caliente capaces de elevarse en el aire.
En 1975, dos especialistas en aerostatos, el inglés Julian Nott y el norteamericano Jim Woodman, fabricaron un globo de aire caliente con las cuerdas y las telas existentes en la época. Su globo se elevó hasta 90 metros pero luego cayó brutalmente y terminó costándoles la vida.

Desde 1994, el Comité de la UNESCO ha inscrito Las líneas y geoglifos de Nazca y de Pampas de Jumana como Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, en los últimos años han sufrido graves daños por la construcción de la autopista panamericana y las rodadas de todoterrenos.

2 Comments en Los Geoglifos de Nazca

  1. Entonces el sentido del tiempo y de las cosas era completamente diferente al del agobiado hombre moderno, a parte de la alternancia día-noche, que también. Podrían haberlas hecho por algo así como puro placer u ofrendas, contando con el sentido artístico. Pero si que pienso que sabían volar de alguna manera que luego se ocultó o no llegó a nosotros.

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