Las Linternas de los Muertos

Carmen de Lucas Vallejo.

En el templo románico todo elemento, adorno, ménsula… tiene su porqué y cumple su función. Lo nos que fascina a muchos del arte románico es su simbolismo. La fuerte carga simbólica del templo hace que la contemplación de éste trascienda lo meramente estético y formal, e intentemos descifrar los múltiples mensajes que los constructores de los edificios nos quisieron transmitir.

La linterna de los muertos es el nombre arquitectónico de las pequeñas construcciones, generalmente aisladas o situadas sobre un edificio, más altas que anchas y abiertas por los lados, en forma de torre hueca y terminadas en una lucernaria o un campanil calado, de forma piramidal o cónica, a menudo con una cruz o un florón de piedra, y con un pequeño acceso para levantar las lámparas con una polea a la altura requerida.

Estas construcciones aparecen a partir del siglo XII y desaparecen al final de la Edad Media, en esencia, destinadas a facilitar el tránsito al más allá de las almas de los difuntos, tenían una función de vigilancia y, también, desde el Medievo, servían de resguardo en los cementerios o, a modo de faro para caminantes, señalaban la localización de los enclaves religiosos. En ellas se mantenía una llama continuamente encendidadurante la noche y, de manera especial, en la celebración de Todos los Santos.

El cristianismo mantuvo viva esta forma de rendir homenaje a los fallecidos, aunque los orígenes de esta tradición haya que buscarlos en los rituales celtas de los druidas, lugares de culto cristiano o santuarios telúricos para quienes buscan fuerzas esotéricas, esa luz preservaba a los vivos, velaba sobre los difuntos y obligaba a tener presentes a los antepasados.

Hasta el siglo XIV las linternas de los muertos adoptaban la forma de columnas y estaban aisladas, más adelante fueron reemplazadas por capillas caladas que servían de resguardo a una lamparilla que estaba siempre encendida.

lanterneEncontradas principalmente en el Centro y al Oeste de Francia, el origen y uso de tales linternas son polémicos. Algunas de aquellas linternas se llaman también “linternas de los moros” en vez de “linternas de los muertos”. El analfabetismo de la mayor parte de la población en el pasado puede explicar fácilmente esa etimología popular, además, algunas linternas no indican ningún cementerio y su arquitectura tiene fuertes influencias orientales. La proximidad de Al-Andalus, Cruzados que vuelven a Francia, o el comercio en el Mediterráneo pueden explicar tales monumentos. Por ejemplo, la “linterna de los moros” en Vergèze, se parece a las chimeneas del Palacio Bakhchisaray, en Crimea, Ucrania, y no indica ningún cementerio. Su otro nombre es el de “chimenea sarracena” como por ejemplo la linterna de los muertos de Carlux, Francia.

Las chimeneas sarracenas son un rasgo de la arquitectura local típico de Bresse, una región al Este de Francia. El nombre de “sarracenas” viene del hecho de que la gente las encontró pasadas de moda en el siglo XVII y dieron varios orígenes imaginarios para aquellos que introdujeron esta tradición, como: los supervivientes de la Batalla de Poitiers, en la que Carlos Martel luchó contra los Sarracenos en el 732; los refugiados de los Balcanes, huyendo de los turcos otomanos en el siglo XV tras la Caída de Constantinopla; los burgundios al instalarse en Bresse entre los siglos V y VI, llevando con ellos chimeneas de estilo nórdico; o monjes-soldados de distintas órdenes, del siglo XII.

Francia-Aquitania-Sarlat-Linterna-MuertosOtro ejemplo es la linterna de Sarlat-la-Canéda, en Francia también. Su origen se une con la leyenda del abad Bernardo de Claraval, quien desempeñó un papel principal en la Segunda Cruzada, mentor de cistercienses y templarios a mediados del siglo XII, viajó a tierras próximas de Occitania, «envenenadas por la herejía cátara» y quedó extasiado al contemplar una extrañísima torre cilíndrica, erigida en medio de un cementerio benedictino y al parecer ligada a la liturgia de una abadía románica en la localidad de Sarlat-la-Canéda en el Périgord.
Se cuenta que, bajo la tímida luz de aceite de una linterna, que desde la parte más elevada de esa enigmática torre iluminaba el crepúsculo, obró el milagro de una curación colectiva. Desde entonces, además de llamarse “linterna de los moros” y “linterna de los muertos” a la de Sarlat-la-Canéda se la conoce también como “Torre de Saint Bernard”.14355537_1279743118712121_3276326617185134936_n

Una linterna de las más perfectas está en Francia en Cellefrouin (Charente), consiste en una serie de ocho ejes semicirculares adjuntos, levantados sobre un pedestal, y coronada con un tejado cónico decorado con piñas de abeto. Hay otros ejemplos en Ciron (Indre) y Antigny (Vienne).

Bisley-ChurchHay un ejemplo de supervivencia de una linterna en Inglaterra, en el cementerio en Bisley, Gloucestershire, que se menciona como “la luz de los desgraciados”.

En España aún podemos encontrar linternas en la Iglesia del Santo Sepulcro en Torres de Río, Navarra; en la ermita de San Baudelio, cerca de Berlanga de Duero, Soria y en la Iglesia de la Vera Cruz de Segovia y posiblemente hubiese una en la Iglesia de Santa María de Eunate, a 2 km. de Muruzábal, Navarra, en donde, aunque no se hayan encontrado restos de la linterna, existe una pequeña torre que mediante una escalera de caracol que corre por su interior, lleva al tejado de la iglesia y que serviría para llegar a la linterna, ya que no tendría sentido la existencia de esta pequeña torre para subir exclusivamente al tejado. La espadaña existente actualmente es muy posterior en el tiempo, ya que en 1520 se tiene constancia de su existencia.

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