La Madre Sol

Sandra Milhaud.
Lo dedico al mismo poema, a mi madre y a las madres.

Madre Sol que con risa de aire hablas al sabor y al cielo

Descubres la verdad en el suelo sin ausencia de persona.

Sin disfraz de maldad.

Sin pereza de tigre.

Sin creer en la necedad.

Asciendes alto en tu relucir.

 

Madre Sol con fe de memoria

Ceñida en tu entrecejo

Que llora en el error

Que ríe en los aciertos.

 

Madre Sol la que sueño y la que podría ser la mía.

Consuelo eterno.

Diosa de batallas ganadas.

Conviertes las piedras en páginas.

 

Madre Sol bendecida sin derribo.

 

Madre Sol yo hago de tu sangre

Un arco al ímpetu en mi silencio.

 

Madre Sol siempre te veo y te reencuentro.

Y yo te quiero.

¡Levantas la cabeza del humilde!

 

Por ser MADRE y amanecer antes que el SOL:

 

¡¡TIENES QUE SER mi MADRE SOL!! 

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