La crisis personal

Elena Baeza Berruti.

la crisisSiempre hay algo o alguien en la vida que pretende truncar tu pensamiento (díganse “manipuladores”), para evitar que llegues a destino. Hay gentes específicamente dedicadas a fastidiarte el camino. De todo te salvas en esta vida, si es que vives en un país con un mínimo de justicia y bienestar. Pero mejor si Dios lo quiere, y si no crees en Dios, pues los hados o tu destino. Si te sales del camino, terminas sintiendo zozobra, malestar, inquietud, pesar…

A veces nos parece que se nos obliga a enfrentar ciertas situaciones. No se trata de ser inmovilistas, pero cuando algo funciona más o menos bien, más vale no derribarlo. El destino debe fluir, llegar con tranquilidad y de nada sirve estar en guerra permanente contigo mismo y con los demás. Hay edades de crisis. Hay momentos de crisis. Hay que pasarlas, aunque te opongas por naturaleza a cualquier movimiento mental. Se pasan, pero no hay que intentar ir más deprisa que la crisis en sí. Hay que dar tiempo y el tiempo te trae las ideas, las buenas ideas, las que a cada cual nos parecen la solución de nuestros problemas, como una especie de creatividad.

En definitiva, las crisis hay que pasarlas con calma. Es la diferencia entre que te provoquen un aumento de tensión arterial (que es lo que suele pasar) o que simplemente, no puedas conciliar el sueño (suponiendo que no sea un problema más complejo) durante unos días. De todas formas, como decía mi abuelo: “Los problemas hay que dejarlos en la mesilla de noche”. Esto no le evitaba los problemas, pero le permitía afrontarlos con fuerzas suficientes, al día siguiente.

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