Inyección letal

Petra Arévalo.

inyeccion letal sistema judicial americanoNueva cagada del Sistema Judicial Americano. Inyección letal con 40 minutos de muerte horrible. Ni a mi perro cuando lo llevé a sacrificar le dieron este trato.

El Sistema Judicial Americano en algunos estados está a favor de la pena de muerte y utilizan la inyección letal como método menos malo. Pues bien, resulta que Europa ha prohibido exportar el barbitúrico utilizado como anestésico para estos fines y los angelitos se dedican a realizar mezclas a ver si aciertan. Un escándalo.

Parece ser que en 2011 la empresa americana que suministraba el fármaco que anestesiaba a los reos decidió dejar de fabricarlo. Suponemos que por problemas morales, aunque matar se acepta siempre que el pueblo americano no se sienta mal por permitirlo. Desde entonces, volvieron su mirada hacia Europa para importar el producto. Pero, ¡caray!, la Unión Europea decide prohibir la exportación de dicho barbitúrico para tales fines y aparentemente se están quedando sin reservas.

Todo este asunto es francamente asqueroso, porque si de por sí la pena de muerte es cuestionable, ya no entramos a valorar si encima cualquier indocumentado puede dedicarse a mezclar anestésicos para ver el resultado, usando como cobayas humanas a los presos del corredor de la muerte.

El sistema utilizado es el siguiente: tres inyecciones consecutivas. La primera suministra un anéstesico potente que duerme al reo. La segunda es un relajante muscular que permite inmovilizarlo y parar la caja torácica para que no pueda respirar. La última es cloruro sódico, que ralentiza el corazón y finalmente lo para. Todo este cóctel Molotov se suministra en unos 5 minutos y en aproximadamente 30 minutos se certifica la muerte, pero claro, sin dolor y sin que el reo se despierte. En todo el proceso no hay ningún médico, pues el juramento hipocrático lógicamente no permite estas prácticas. Así que detrás de unas cortinillas y casi siempre de manera manual, algún encargado de la prisión suministra las inyecciones, pero actualmente, como andan faltos del barbitúrico que empleaban, se dedican a improvisar, con resultados espeluznantes como los del mes de enero cuando un reo tardó 20 minutos en morir o el de hace unos días que sufrió 40 minutos de una muerte horrible.

¡No, no y no! No estamos a favor de la pena de muerte porque:

1. No se puede privar al individuo de la vida, derecho básico dentro de la Carta de Derechos Humanos.

2. El error judicial existe y por tanto es del todo imposible repararlo en el caso de que se haya aplicado la pena capital. Un solo inocente ajusticiado justifica la abolición de la pena de muerte.

3. Estadísticamente está demostrado que no baja el índice de delitos a los que se aplica dicha pena y por tanto este tipo de “ojo por ojo, diente por diente” simplemente no funciona. ¿Dónde queda la reinserción social?

4. Es claramente racista desde el punto de vista no solo de raza, sino también económico. El mismo delito, cometido por afroamericanos, latinos o gente cuyo nivel adquisitivo es bajo, no recibe el mismo trato que si lo cometen personas de mayor nivel social. Eso sin contar los disminuidos psíquicos ejecutados cuando lo que necesitaban era otro tipo de ayuda.

Y bien, qué van a hacer todos estos locos del sistema… como no pueden asesinar limpiamente con la inyección letal de marras, ahora van y proponen la vuelta a la silla eléctrica. Solo una imagen, un recuerdo, ¿habéis visto la película La Milla Verde de Frank Darabont, basada en una novela de Stephen King? ¿Recordáis la ejecución en la silla eléctrica?, ¿la visualizáis? Sí, es espeluznante pensar que exista una sociedad capaz de asesinar a alguien legalmente con mayor dolor físico y mental que el que realizamos al sacrificar a un perro.

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