H. C. Westermann. Volver a casa

Carmen de Lucas Vallejo.

El norteamericano Horace Clifford Westermann (Los Ángeles, 1922-Danbury, 1981) armó una escultura propia y característica, generalmente realizada en madera con artes de ebanista virtuoso, aunque también trabajó con extraordinaria precisión otros materiales y técnicas, como el metal, el vidrio o el esmaltado. Sin recurrir a un único estilo, Westermann es un hacedor que compone objetos, piezas disjuntas: sus esculturas, cargadas de significado y en muchos casos de ironía, resultan de un procesamiento de la experiencia, que precipita originando fragmentos específicos de realidad.

westermann-gLa exposición retrospectiva, la primera en España, que presenta el Museo Reina Sofía recorre el curso de estos fragmentos con unas 130 obras datadas entre 1954 y 1981: principalmente esculturas, pero también litografías y grabados en madera, dibujos, cartas y pinturas de su primera etapa artística. Se observa cómo surge pronto una preocupación por volver al refugio, ya sea de la casa o del propio cuerpo –al que sin embargo contaminan amenazas de confinamiento y muerte–, así como una persistencia del personaje obstinado o desamparado. También el motivo de los “barcos de la muerte” se repite continuamente en su obra, apuntando por una parte a un constante deambular en todo rumbo y a un abandono latente pero, por otra, a una orientación tenaz al abrigo que parece mantenerse a lo largo de su trayectoria.

WesH.C. Westermann. Volver a casa cuenta con el apoyo de Terra Foundation for American Art dentro del marco de Art Design Chicago, una iniciativa que explora el legado de arte y diseño de Chicago.

Se ha considerado a H.C. Westermann como un artista de difícil encuadre en las tendencias de su época. Sin embargo, sus obras participaron en distintos debates del momento, en particular, dentro de propuestas que se entendían como formas de realismo. En los primeros años sesenta, Westermann  recurre a las estructuras de la cultura de masas y acentua el uso de imágenes de ciencia ficción. De hecho, se le incluye en varias exposiciones de los nuevos realismos, cuando la etiqueta “fría” de arte pop no ha sido aún destilada completamente. La exposición atiende a esta producción y a la “especificidad” de los objetos de Westermann, que llamó la atención de Donald Judd en 1963. En piezas posteriores abundan las reducciones al absurdo, ya sea en juegos del lenguaje, en confusiones entre obra e instrumento o, todavía, en referencias a lo caduco. Su obra fue reflexionando cada vez más sobre temas como la muerte, el límite de lo funcional y lo operante, y la construcción de hogar.

Se exponen, además de las esculturas, pinturas, cartas-dibujo que Westermann enviaba en correspondencia cotidiana con otros artistas, críticos y amigos. Además, se recogen series de obra gráfica, donde toca con vivos colores asuntos como el retrato escapista y crítico del panorama norteamericano, la catástrofe o la fragilidad.

Graduado en 1954 en la escuela del Art Institute de Chicago, Horace Clifford Westermann desarrolló casi todo su trabajo desde una pequeña localidad de Connecticut, adonde marchó en 1961. Expuso regularmente en Nueva York, y de forma más ocasional en Chicago y la Costa Oeste.

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Edificio Sabatini, Planta 36. Santa Isabel, 52. Madrid. Del 6 de febrero al 6 de mayo de 2019.

Westermann: Memorial to the Idea of Man If He Was an Idea tiene una película documental en 3-D que explora el arte y la vida del escultor y grabador H. C. Westermann. Dirigido por Leslie Buchbinder, con producción ejecutiva del artista internacional KAWS y con entrevistas a Ed Ruscha y Frank Gehry, entre otros, el recorrido del documental está guiado por las numerosas cartas de Westermann. Estas sugerentes cartas, de distinto alcance, van revelando una historia dramática que se refleja en obras de arte surrealistas y fascinantes. A Westermann, veterano de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea, le tocó enfrentarse con las ramificaciones de la guerra moderna. Fue también un acróbata cuya vida mantuvo como constante ejercicio de equilibrio, y que forjó una vida artística desde una encrucijada de muerte y caos. El uso de la tecnología 3-D de la productora, Pentimenti, sumerge al espectador en la belleza, misterio, comedia y dolor de la obra y vida de Westermann. Para más información, visítese la página web de Pentimenti Productions.

 Imágenes: H.C. Westermann, Memorial to the Idea of Man If He Was an Idea [Monumento a la idea de hombre si él fuera una idea], 1958. Técnica mixta, 143 x 96 x 36 cm, Colección del Museum of Contemporary Art Chicago, Susan and Lewis Manilow Collection of Chicago Artists, 1993.34. Fotografía: Nathan Keay, © MCA Chicago © Dumbarton Arts, LLC / Licensed by VAGA at Artists Rights Society (ARS), NY / VEGAP, Madrid, 2019.

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