Etnobriología. Los musgos, esas plantas desconocidas.

Marchantia polymorfa

Teresa Ballesteros Segura.

Marchantia polymorfa

Marchantia polymorfa

Los briofitos son plantas verdes de organización sencilla, consideradas como primitivas colonizadoras del medio terrestre, de ahí su estrecha vinculación con los ambientes húmedos para su biología. Forman parte de las Criptógamas, plantas que no poseen flores visibles. En ellas se incluyen las llamadas Hepáticas y Musgos, repartidas por todo el globo, viviendo en los ambientes y nichos ecológicos más dispares. Estos pequeños vegetales, tan perfectos y admirables por su historia biológica, poseen importantes y cuantiosas aplicaciones. La flora briofítica está poco valorada, ya que los musgos no tienen, por el momento, usos medicinales o económicos relevantes que puedan potenciar estudios aplicados. Sin embargo, las fuentes bibliográficas muestran cómo estas pequeñas plantas han sido utilizadas con fines muy diversos desde la Prehistoria a la actualidad. A través de la Etnobriología se conocen especies de musgos y hepáticas utilizados desde el punto de vista económico, agrobiológico, medicinal, cultural y tecnológico.

Hallazgos arqueológicos prueban que los musgos han sido empleados:

-Mezclados con paja y helechos, para rellenar y tapar grietas en suelos.

-Entre la madera de ataúdes de más de 1300 años de antigüedad.

-En embalajes de frutas y verduras (York, Inglaterra año 1200 d. C.), los vikingos los emplearon para embalar deslizadores de cuero suaves.

-Como papel higiénico, tal como muestran los hallazgos en letrinas de campamentos romanos.

-Haces y cordeles de musgos eran material de calafateado entre las tablas de los barcos construidos en la edad de Bronce (800  a. C.) y del Hierro (200  a. C.).           

-Algunas especies cuyos gametofitos alcanzan hasta 30 cm. de largo se usaron para formar filamentos fuertes y flexibles que podían trenzarse y hacer cestas (Newtead Abbey, Escocia, del año 90 d. C.) y tejidos; los usaron los guardabosques del sur de Inglaterra para fabricar pequeños cepillos.

-Los Cree, indios de Norteamérica, y los Inuit, esquimales, los emplearon como mechas para lámparas.

Usos tradicionales en tiempos modernos:

-En Europa, especialmente en Laponia, se utilizaron para acomodar lechos de animales domésticos y del hombre, debido a su textura suave, elástica y por su absorción de la humedad. En relleno de almohadas, y las matronas laponas en las cunas para mantener al bebé limpio, seco y caliente.

-Como lecho sobre el cual poner el cadáver en los entierros de esquimales.

-En Japón algunos musgos se utilizaron para retener escapes de agua en  presas.

-Se siguen utilizando, frente a materiales más modernos, como material excelente para tapar grietas en cabañas.

-Para embalaje de objetos valiosos, en estado húmedo se emplean para transportar ranas, lombrices e insectos desde las casa de abastecimientos a escuelas.

Hypnum cupressiforme

Hypnum cupressiforme

-La sociedad moderna valora los musgos por su efecto decorativo. Se cultivan y venden para transplantar en peceras con el fin de proporcionar oxígeno y una apariencia natural. También sirven de substrato a los huevos de los peces.

-En la época victoriana, en Inglaterra, se recolectaban musgos y se vendían en los mercados para colocarlos como base en tiestos para plantas y arreglos florales. En América, alrededor de 1900, las señoritas adornaban sus sombreros y boinas con trenzas y cordones. En Nueva Guinea se incorporaron los musgos en los peinados, máscaras y trajes usados para las ceremonias.

-Los musgos son los principales componentes de la turba, empleada como combustible. De su destilación se obtienen subproductos como alquitrán, aceites, parafinas, creosotas y breas. Mediante otros procedimientos se obtienen de la turba tintes, cartón de baja resistencia pero poroso, taninos y fibras textiles, como acondicionador del suelo en agricultura, en la fabricación de materiales de construcción como peatfoam y peatcrete.

-Los briófitos tiene gran variedad de aplicaciones en jardinería, muchas de tradición popular, para cubrir la tierra de los bonsáis y en jardines japoneses. Como material ornamental y de soporte o de tazón de cultivos de paisajes en miniatura en bandejas. En el cultivo de orquídeas y plantas de semillero.

En medicina:

-En la medicina tradicional china utilizaron los briófitos para tratar enfermedades del corazón, circulación, amigdalitis, bronquitis, timpanitis, cistitis y enfermedades y quemaduras de la piel.

-Las virtudes de los esfagnos secos como material quirúrgico se conocen desde hace siglos. En Europa se utilizó la capacidad de absorción y sus efectos bactericidas en la Primera Guerra Mundial. Se fabricaron grandes cojines como apoyo de miembros de soldados heridos y compresas y vendas para las heridas.

-Los briófitos contienen sustancias biológicas activas que los protegen de los hongos, microorganismos, insectos y babosas. Se sabe que los indios Gosuites desde tiempos inmemoriales los utilizaron como fungicidas y bactericidas.

-Algunos compuestos biológicamente activos extraídos de los briófitos demostraron una cierta actividad antitumoral.

Usos ecológicos:

-Un uso más sutil de los musgos ha sido en la detección y monitorización de la contaminación. La desaparición de briófitos se ha utilizado como indicador de niveles indeseables de contaminación.

-Considerable cantidad de datos demuestran que los musgos son buenos bioacumuladores, ya que integran efectos a largo plazo con un sistema biológico de limpieza, especialmente en medios acuáticos. Existen varios datos sobre la capacidad de bioacumulación de los briófitos a diversos elementos que son tóxicos al ecosistema como el plomo, hierro, cobre y cadmio.

La fragilidad con la que se pueden alterar los microecosistemas en los que se desarrollan estos briofitos conlleva  la pérdida de especies que pueden tener aplicaciones potenciales de los musgos y hepáticas para el hombre. Su conservación y cuidado son  responsabilidad de todos.

1 Comentario en Etnobriología. Los musgos, esas plantas desconocidas.

  1. Elena Baeza Berruti // 24 abril 2014 en 15:06 // Responder

    ¡Precioso artículo, Teresa!…¿Y dices al principio que no se los valora?…Mejor que no se usen de forma industrial y que los dejen para quienes los quieran disfrutar, sencillamente solo…¡mirándolos!
    (ARRRAAANNNCAAAAMOOOOSSSSS!!!!!!!!!!!!!!)

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