El bluesman que vendió su alma al diablo

Carmen de Lucas Vallejo.

Robert Leroy Johnson fue un cantante, compositor y guitarrista de blues. Su misteriosa vida, escasamente documentada, y su muerte a la edad de 27 años han dado lugar a muchas leyendas. Desde su nacimiento hasta su, hoy todavía en discusión, lugar de sepultura, ha sido un misterio durante más de medio siglo. Antiguos investigadores de blues tuvieron dificultades para encontrar información, incluso en los años inmediatamente posteriores a su muerte. Algunos ni siquiera estaban seguros de su nombre, ya que en algunos momentos de su vida Robert,  Johnson (por su padre biológico), se hizo llamar Dodds, Moore, James, Barstow y Spencer.

RobertJohnson_Star-Telegram-ArchivesSu madre Julia Ann Majors, hija de esclavos, se casó en 1889 con Charles Dodds, un carpintero, también hijo de ex-esclavos. Eran propietarios de su tierra y su casa, pero Charles se cambió el apellido por Spencer, al huir de Hazelhurst tras herir en una pelea a un hombre influyente, y se mudó a Memphis. Durante los dos años siguientes, Julia envió a sus diez hijos, uno por uno, para que vivieran con su padre. Mientras, Charlie tuvo dos hijos con otra mujer y Julia vivía con Noah Johnson, un aparcero itinerante con el que tuvo a Robert, quien nació el 8 de mayo de 1911, aunque la fecha es discutible, cerca de Hazelhurst, Mississippi.

Durante los primeros años de vida, vivió con su madre mudándose de plantación en plantación. En 1914, Julia llevó su familia a Memphis donde ella, sus hijos, Charlie Dodds (entonces Spencer), su mujer y sus dos hijos, se llevaron, aparentemente, bastante bien juntos. Robert creció con el apellido Spencer, sin saber que Charlie no era su padre. Julia desapareció poco tiempo después de haber llegado a Memphis, volviendo dos años después para pedir permiso a Charlie para casarse nuevamente. Así que cuando Robert Johnson tenía 4 ó 5 años, se fue a vivir con su madre y su segundo esposo, Willie “Dusty” Willis, a Robinsonville, Mississippi. Años más tarde su madre le confesó que era hijo de Noah Johnson, por lo que pasó a adoptar el apellido de su verdadero padre. Desde pequeño mostró interés por la música, por el arpa y la armónica. Fue enviado al colegio pero no mostró demasiado interés por los estudios, que abandonó con por un problema en la vista. En 1927, consiguió su primera guitarra.

En febrero de 1929, a la edad de 18 años, se casó con Virginia Travis de 16 años y se mudaron a la casa de la hermanastra de Robert, Carrie. Por entonces se dedicó más a recoger algodón en la granja que a la música. En agosto, Virginia quedó embarazada. El 10 de abril de 1930 Virginia y su bebé mueren durante el parto.

Pocos meses después, el popular Son House llegó a Robinsonville con Willie Brown. Robert acosaba constantemente a Son House, quien intentó enseñarle guitarra, pero no prometía demasiado. A finales de 1930 o principios de 1931, Robert fue a Hazelhurst en busca de su padre. Este es el periodo de su vida en el que desaparece para, en un cruce de caminos, “vender su alma al diablo” a cambio de recibir el arte de tocar y cantar blues para convertirse en un músico famoso, o eso cuenta la leyenda.

El otrora mediocre músico sin talento se convirtió, de la noche a la mañana, en un verdadero maestro de la ejecución guitarrística. En ese momento comenzó a tejerse la leyenda, alimentada en parte por el mismo Johnson. Se decía que el músico había vendido su alma al diablo en el cruce de la actual autopista 61 con la 49 en Clarksdale, Mississipi. Johnson habría esperado allí hasta medianoche con su guitarra en la mano. Luego el maligno se le habría aparecido y, tras prometerle que dominaría la guitarra como nadie, a cambio de su alma, le explicó que solamente debía deslizar las manos sobre su instrumento para interpretar el mejor blues de la historia.

Lo cierto es que en Hazelhurst comenzó a tomar clases de guitarra con Ike Zinnerman, un veterano guitarrista de Alabama. Cuando volvió a Robinsonville, sus habilidades con la guitarra habían mejorado tanto que la gente comenzó a especular con que se había encontrado con el diablo y había cambiado su alma por tal habilidad sobrehumana. Ciertamente no necesitó más clases. El muchacho incómodo, que apenas podía tocar la armónica y que tenía poco dominio de su guitarra, se había transformado en un músico excelso que había conseguido un gran respeto.

En una sociedad tan supersticiosa como la del Delta del Mississippi en los años treinta, algunos de los rasgos peculiares de Robert parecían como demoniacos. Quienes lo vieron tocar en los clubes aseguraban que sus ojos siempre estaban desorbitados al subir a un escenario y que tocaba siempre en semipenumbra, para que no vieran su forma de puntear la guitarra. Cuando terminaba de actuar se iba siempre por la puerta de atrás, sin siquiera despedirse o decir gracias. La gente, afirmaba que desaparecía de los escenarios por obra del diablo, aún así acudían en masa a verle, atraídos por su música y por el morbo que le rodeaba.

El rumor creció, además muchas de sus letras están llenas de imaginería oscura y demoníaca. Diablos y demonios aparecen en sus canciones, como en Me And The Devil Blues y en Hellhound On My Trail. Hay solo dos fotografías suyas, encontradas años después de su muerte. En una de ellas, aparece joven y sofisticado con un traje a rayas y sombrero ladeado. En la otra, más informal, se le ve relajado, con el carácter hosco sobre el que se ha construido su mito. Descrito como una persona malhumorada, desaparecía por semanas, sin dar motivo, plantando a sus compañeros durante una sesión de grabación.

Durante el período en el que vagaba como cantante itinerante de blues, fue escuchado por un vendedor de discos de la Corporacion Americana de Discos (ARC). Le recomendó a Don Law, que estaba en el sur grabando artistas locales para el sello Vocalion. Robert Johnson grabó 29 legendarias canciones, sus grabaciones  muestran una notable combinación de talento para cantar, tocar con habilidad la guitarra y componer canciones que influirían en diversas generaciones de músicos. Son 42 grabaciones (13 de los temas fueron grabados 2 veces), registradas en cinco sesiones de grabación: 16 canciones en un estudio en una habitación del Hotel Ganter en San Antonio (Texas), los días 23, 26 y 27 de noviembre de 1936; y las otras 13 en Dallas (Texas), el 19 y el 20 de junio de 1937.  

Robert Johnson fue considerado un genio musical por casi todos los que lo conocieron. Sin embargo, no pudo soportar su propio éxito, y se dice que éste provocó su caída. Su muerte ocurrió en circunstancias extrañas. El viernes 12 de agosto de 1938, Robert Johnson y David “Honeyboy” Edwards tocaban en un baile en Three Forks, cerca de Greenwood, Mississippi. Un testigo ocular, Sonny Boy Williamson (Rice Miller), dijo que Robert estaba abiertamente mostrando su afecto a la esposa del dueño del local. Éste asegura que bebió un vaso de whisky, probablemente envenenado con estricnina, y que alrededor de la 1:00 am, se sintió enfermo mientras tocaba, pero la audiencia le pedía que continuara. A las 2:00 am, estaba tan enfermo que lo tuvieron que llevar a Greenwood, pero no había dinero para un doctor. Sobrevivió varios días, pero finalmente murió el martes 16 de agosto de 1938. Tenía solo 27 años.

Mientras la leyenda asegura que aulló como un perro antes de morir (aludiendo claramente a las artes oscuras), ésta contrasta con el testimonio de Honeyboy Edwards quien dijo que murió solo. El certificado de defunción contiene varias inconsistencias (por ejemplo: edad, fecha de nacimiento), sin embargo la causa de muerte está anotada como “Sin Doctor”. No hubo autopsia y nunca nadie fue llevado a juicio, aunque, el investigador Robert Burton “Mack” McCormick recientemente encontró a un hombre que confesó el crimen, pero se negó a revelar más detalles sobre su identidad.robert-1

Después de su muerte los mitos no cesaron. En la canción Me and their devil blue’s Johnson pedía ser enterrado al borde de una carretera (“you may bury my body down the highside side”) y en la actualidad existen tres tumbas que supuestamente contienen sus restos. Algunos historiadores musicales aseguran que sus amigos tomaron esta medida para que el diablo se confundiera y no encontrara sus restos.

Su importancia como músico comenzó a notarse años después de su muerte, a través del crecimiento y la popularidad del blues urbano y del rock and roll. Su vigencia se basa en una peculiar asunción de las estructuras musicales del blues rural anterior a él (Charlie Patton, Son House, Willie Brown, Blind Lemon Jefferson, etc.) y en la fuerza literaria de unos versos que hacen de él uno de los más insignes autores de la poesía popular estadounidense. Hay tres constantes en las letras de Johnson: lo efímero de las relaciones humanas, el vagabundeo incesante y los terrores irracionales. Yendo un paso más allá de la simple evolución folclórica, las letras de sus canciones conforman un imaginería personal en que se mezclan motivos religiosos, sexuales y festivos que impactan gracias a una singular precisión poética. De sus canciones emerge un universo personal de expresión y creatividad, no la mera reiteración de clichés tradicionales.

Su inimitable estilo vocal, salpicado de escalofriantes falsetes, su generoso sentido de la libertad interpretativa han hecho de él una isla aparte en la historia del blues. Su técnica guitarrística se basa en una evolución del estilo sincopado, en el que un florido lenguaje de tresillos, glissandos y contrapuntos dialogan con la voz solista sobre un compás 4/4 de la que se encarga el pulgar, martilleando las bordonas.

Se le puede considerar, junto a Blind Willie Johnson, como el gran maestro de la guitarra slide, técnica consistente en deslizar sobre las cuerdas un tubo metálico, obteniendo un sonido punzante y sinuoso típico de la música afroamericana primitiva.

Lo cierto es que superó musicalmente a todos sus contemporáneos y marcó las pautas que artistas como Elmore James y Muddy Waters emplearon en el desarrollo del Rythm&Blues, movimiento básico en el origen del rock.

A través de Muddy Waters y los intérpretes británicos de blues de los años sesenta como John Mayall, Eric Clapton, Peter Green, Rolling Stones, etc., su influencia fue muy notable en el rock. La popularidad de la versión de los Rolling Stones de Love in Vain, y de Crossroads por Cream/Eric Clapton son algunos ejemplos. La explícita Lemon song de los Led Zeppelin rinde tributo a una de las estrofas de Me and the Devil Blues. Eric Clapton le dedicó un álbum entero Me and Mr. Johnson versionando su repertorio; lo mismo que el guitarrista británico Peter Green en The Robert Johnson Songbook.

En 1986 fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll en la categoría de Early Influence y en 1988, 50 años después de su muerte, se hizo una reedición de todas sus grabaciones, llamada Complete Recordings, se vendieron más de 325.000 copias entre agosto de 1990 y abril de 1991, suficiente para ser certificadas con un disco de oro y conseguir un premio Grammy. En contraste, su primera grabación, Terraplane Blues, grabada en 1936, y su único éxito durante su vida, vendió solamente 4.000 copias. En 2003, ocupó el 71º puesto en la lista de “Los 100 más grandes guitarristas de todos los tiempos” de la revista Rolling Stone.

Su música es única y el misterio continúa rodeándolo. Él fue sin dudas el Rey del Blues del Delta.

6 Comments en El bluesman que vendió su alma al diablo

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