Beckmann. Figuras del exilio II

Carmen de Lucas Vallejo.

Babilonia eléctrica:

Cabina_GRNDEl lugar paradigmático de la pérdida de identidad del hombre moderno es la gran ciudad. Históricamente, este sentimiento es un fenómeno que emerge en la transición del siglo XIX al XX, pero tiene también precedentes antiguos. En la Biblia se describe el exilio de los judíos en Babilonia, un lugar donde el enraizamiento divino que constituía la clave de su identidad como pueblo se borra por su inmersión entre una multitud de dioses falsos. De ahí el título de esta sección, ‘Babilonia eléctrica’, la metrópolis moderna, donde se aniquilan las fronteras entre lo rural y lo urbano, entre lo natural y lo artificial, entre el día y la noche. Un laberinto saturado de hoteles, bares, salas de juego, bailes, espectáculos… que se ofrece, como espacio de perdición, al hijo pródigo de la Biblia.

Der verlorene SohnLa ciudad, la metrópolis moderna, “donde cada persona es un acontecimiento único”, en palabras de Beckmann, se convirtió en uno de los temas centrales de la sociología alemana del cambio de siglo XIX al XX. El paso del campo a la ciudad es la quintaesencia de la modernidad y la experiencia de esa modernización, traumáticamente coronada por la Gran Guerra y la destrucción de la ilusión, marcará el arte de Beckmann. La metrópolis se ofrece al artista como espectáculo y, de entre las formas que adopta, las que más le atrajeron fueron el circo y la varieté. Gran varieté con mago y bailarina (1942) es el más espectacular de los cuadros que dedicó a este tema; todo es ligereza, confusión, fuegos de artificio, humo y brillo de lentejuelas. Pero la ciudad del exilio, Babilonia, es también la capital de las tentaciones, el lugar paradigmático de la perdición de El hijo pródigo (1949), otra de sus obras fundamentales presentes en este apartado y un tema al que había dedicado ya una serie de acuarelas en 1918.

También se presentan en esta sección algunas obras realizadas en los últimos años, cuando se había cumplido el sueño de instalarse en Nueva York y una época de gran productividad y éxito profesional: Plaza (Vestíbulo de hotel) o Ciudad. Noche en la ciudad, ambas de 1950, son fruto directo de su vida cotidiana en la gran metrópolis, en sus propias palabras, la más grande “orquesta de la humanidad sobre la superficie de la tierra”.

El largo adiós:

748THYSSEN-A_BECKMANPartir es morir un poco, o mucho. Algo se rompe definitivamente en cada partida. El exilio es una figura de la muerte, y viceversa. Por otra parte, si Beckmann es un artista que, desde sus comienzos, se pregunta intensamente por su identidad alemana, en la nueva Alemania configurada por el ascenso del nacionalsocialismo, la equivalencia entre exilio y muerte es una realidad.

Instalados en Ámsterdam tras huir de Alemania, Max y Quappi tuvieron que aprender a vivir en el anonimato del exilio y con un futuro lleno de incertidumbres. Una vez más, era el comienzo de una nueva vida. La primera composición alegórica de gran formato que Beckmann emprendió allí fue Nacimiento (1937). Pocos meses más tarde pinta Muerte (1938). Ambas de formato horizontal y con grandes simetrías compositivas e iconográficas, parecen concebidas como pareja, aunque el artista las vendió por separado. Nacimiento y muerte son las dos grandes puertas de la existencia, el anverso y el reverso de una misma realidad, una misma figura del exilio. Nacemos como artistas ambulantes, ignorando lo que nos deparará el destino. Morimos como viajeros, ignorando también nuestro final. Lo que hay entre uno y otra es puro exilio y, principalmente, dolor. La vida es suplicio y nadie puede escapar a la fuerza del destino. La principal fuerza que nos impulsa en ese largo adiós que es la vida es el deseo, y su manifestación más explícita, el deseo sexual. Vampiro (1947-1948), Gran naturaleza muerta con escultura o Globo con molino (1947), junto con la citada Muerte (1938), son algunas de las obras que ilustran este apartado.

El mar:

Argonautas_central_GRNDEl mar es uno de los principales motivos de la obra de Beckmann, una figura del viaje y del exilio, una masa inmensa donde nada permanece quieto y cuya naturaleza es un medio en el que, como ríos, desembocan, se purifican y se renuevan las existencias de los hombres. Destino puro y amenaza pura. Brillo seductor para los argonautas y negrura final para Ícaro. Seducción y amenaza.

Der Abtransport der Sphinxe

 

 

 

El traslado de las esfinges (1945), una de sus obras más enigmáticas; Camarotes (1948), en el que un barco se convierte en la representación de una ciudad en miniatura, y Hombre cayendo (1950), uno de sus cuadros más sorprendentes, son algunas de las más destacadas reunidas en este último capítulo, que culmina cerrando también el recorrido de la exposición, con el tríptico Los argonautas. Beckmann trabajó en él durante más de año y medio, dándolo por terminado el 27 de diciembre de 1950, el mismo día en el que poco más tarde moriría de un ataque al corazón. Había realizado primero el panel izquierdo, concebido como obra independiente y a la que se refiere como ‘el pintor y su modelo’.

Argonautas_dcho_GRNDMás tarde, la completó con otros dos lienzos y empezó a llamar al conjunto ‘los artistas’, con el panel izquierdo convertido en alegoría de la pintura, el derecho de la música y el del centro de la poesía. Pero, según cuenta Quappi, tras haber soñado el pintor con la leyenda griega, pocos días antes de finalizarlo empezó a aparecer el nombre de ‘Los argonautas’, añadiendo quizá entonces algunos atributos antiguos que aparecen en el tríptico, como la espada que sujeta la modelo o las sandalias. Con Los argonautas se cierra un ciclo iniciado 45 años atrás con Jóvenes junto al mar, que marcó el inicio triunfal de su carrera de pintor; en ambos casos, con el mar como fondo.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS

Argonautas_iqz_GRNDLos días 22 y 23 de noviembre se celebrará un simposio internacional en torno a la figura de Max Beckmann en el que participarán especialistas como Sabine Rewald, del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, o Didier Ottinger, del Centre Pompidou de París, entre otros. Además, del 3 de noviembre al 22 de diciembre, tendrá lugar un ciclo de cine de acceso gratuito, cuyo programa incluye títulos como El ángel azul (1930), de Joseph von Sternberg, o el documental Max Beckmann Departure (2013), de Michael Trabitzch.

Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Paseo del Prado, 8. Madrid. Salas de exposiciones temporales, planta baja. Hasta el 27 de enero de 2019.

 

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