Ana de Dios

Elena Baeza Berruti.

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He tenido la fortuna de conocerla en persona, calmada, aparentemente, como aparente es la calma en su pintura, pero inquieta, como inquietos son su paleta y sus pinceles o su lápiz o las tintas que usa en sus serigrafías.

Lo que primero me sorprendió de su obra fue el mensaje y no la hechura y, sin embargo, la hechura es lo que facilita la comprensión del significado.

Encerrada en un mundo onírico, virtual, mental, se descubre un alma suavemente femenina, sutilmente personal y, a la vez, compartida con el resto de su género, o sea, nosotras.

Ese compromiso con las féminas que intenta desvelar, huyendo de tópicos, me sedujo y me hizo recordar… ¿Cómo era yo a la edad de la mujer que busca incansable el significado de los acontecimientos, de la vida, de los pensamientos y quehaceres cotidianos del alma…? Interrogantes cuyas respuestas quizá tengan que pasar a la siguiente generación.

Y no por casualidad hay cuestionamiento en su pintura, porque Anadedios (que así firma), viene de la filosofía. Persona que piensa en grandes términos y además pinta, no sin pasar por las crisis momentáneas que esto comporta, porque aunque tiene un don, siempre es difícil que ese mundo, en cada creación se plasme de forma definitiva. Por ello crea y vuelve a crear y nos proporciona en pequeñas o grandes dosis (realiza también murales en diversas partes del mundo, como en Asia) su idea del mundo en general y del femenino en particular.

Todo compendiado en la ligereza de un estilo ¿algo naif?… ¡ni mucho menos! Esquemático.

Organizadamente desorganizado. Complejamente imbricado de acontecimientos.

De manera que descifrar su mundo en el micro o macroespacio de su enfoque, que parece a veces exterior al cuerpo o a la mente, ¡es divertido!

Se trata de puzles que ya están montados y esperan ser desmenuzados por el espectador a la vez que éste termina siendo seducido por el cuadro, siendo difícil dejar la observación.

Hay un espacio también para la melancolía, esa especie de nostalgia que la une a lo Oriental, la delicadeza de lo que está por descubrir y se guarda como un enigma personal, como cada mujer tiene sus secretos.

En ese cerebro lleno de multitud de cuestiones, también está presente el hombre, de facto o en la sensibilidad de un paseo solitario lleno de color.

Me sorprende de su pensamiento, precisamente, que no pretende “pintar como un hombre”, como “un gran maestro” del pasado…

Precisamente es actual, es femenina y pinta con ese desarrollado sentido intuitivo y evocador que no se debe perder en el túnel del tiempo.

Visitad su web y juzgad, o mejor disfrutad por vosotros mismos del refrescante estilo de esta utópica autora, que evoluciona ganando en técnica, pensamiento, sentido… porque lo hace como persona, siempre hacia delante.

La encontrareis en www.anadedios.com.

 

 

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